4.3.09

Un, dos, tres, un, dos, tres. Verte bailar sonroja mis mejillas. Optimistas y campiranos..

"¡Hola, Arturo!", me dicen con dulzura.
Algunas veces sabes que una entrevista va a ser buena aún antes de empezarla. En este caso, lo supe porque Alex Campesinos! ni siquiera me permitió formular los clásicos comentarios rompehielo. Apenas si estaba acomodándome en la silla cuando su cálida y entusiasta voz me saludó por mi nombre y sin fingida emoción, como si fuésemos amigos de toda la vida. El sonido de sus primeras palabras me indujeron una imagen rural y romántica: una joven sonriente con un vestido a cuadros de una pieza, que caminaba por un verde y florido prado bajo el tibio sol de verano. Nada más alejado de la realidad. Alex estaba a una hora y media de una congelada ciudad de Nueva York junto con el resto de Los Campesinos!, grandes estrellas del mexicanísimo Indie-0 Fest 2009.  Ni siquiera me molesté en presumirle que el clima acá era delicioso.  En todo caso, preferí romper el idilio con una pregunta que me sentía obligado a hacer: MySpace. Después de todo, ellos fueron de mis primeros amigos en dicha red social.
"Obviamente, sabemos el papel que MySpace jugó en nuestra carrera. Sin la fama que repentinamente ganamos ahí no estaríamos donde estamos ahora. Fue el primer lugar donde nos volvimos el centro de atención. La gente escuchaba nuestra música, descargaba nuestros MP3 gratis. MySpace nos volvió accesibles, famosos en la red mundial. De repente empezamos a tener mucha gente conectada a nosotros. "

Lo saco a colación porque el suyo es uno de los casos más populares de una banda independiente que se vuelve un éxito gracias al internet, a MySpace y a las descargas gratuitas legales de MP3. Y ahora están firmados por dos buenas disqueras (Arts & Crafts y Wichita), hacen conciertos en todo el mundo, la gente canta sus canciones. ¿Crees que hoy día los músicos todavía necesitan de los grandes sellos discográficos para triunfar?

"Creo que depende de lo que busques como músico. Personalmente, no pienso que esa [estar en un sello trasnacional] sea la meta correcta. No deberías tratar de ser alguien muy grande inmediatamente, ni de triunfar a escala masiva solamente por el triunfo en sí. Tal vez el sello te infle, pero sólo será momentáneamente. En cambio, con un sello pequeño puedes hacer lo que quieres hacer, en verdad enfocarte en tus sueños y en tus propósitos como artista, algo que sería imposible con una disquera grande. Es mejor estar con alguien que te trate con respeto, que te apoye. Nosotros estamos felices con Wichita y Arts & Crafts. Nos sentimos muy afortunados. Ahora que si lo que quieres ser es una gran estrella pop... pues ya sabes qué puertas tocar."

Ustedes se formaron en Cardiff (Gales). ¿Por qué escogieron un nombre en español para la banda? ¿Y por qué "Los Campesinos!"?

"Verás, es vergonzoso... el nombre ha sido un hit pero en realidad no tenemos ninguna buena justificación. Simplemente nos gustó el sonido de la palabra. Neil, nuestro guitarrista, tomó clases de español en la escuela. El propuso la palabra y nos gustó, así terminamos con este nombre. Ahora somos más populares, la gente siempre nos pregunta qué onda con el nombre y pues no tenemos ninguna buena explicación."

Como banda, Los Campesinos! han conseguido un sonido francamente distintivo. Es ruidoso y melódico, pero a la vez dramático y sorprendente. ¿De dónde viene su sonido?

"Creo que... [silencio]. Bueno... "

¿Una pregunta difícil?

"Es que... la verdad es que el proceso es distinto en cada canción. Por ejemplo, Tom a veces empieza a construir alguna melodía, ahí empieza la idea musical, y tal vez se la lleve a Ellen o a cualquier otro. Ellos llevan eso al estudio como un borrador, todos empezamos a trabajarlo, empezamos a imprimerle los arreglos. Harriet trata de nutrirlo con lo suyo, yo con lo mío. Todos así. No es que hayamos tratado de conseguir un sonido definido, pero tal vez esta forma de trabajar es lo que nos ha dado un estilo distintivo."

Sus dos discos ya han sido editados en México. Tanto "Hold on now, youngster" como "We are beautiful, we are doomed" ofrecen experiencias musicales poderosas.  ¿Cómo traducen su trabajo en estudio para presentarlo en directo?

"Bueno, esta pregunta es mucho más difícil que la anterior. [Risas] La verdad es que al grabar una canción no nos ponemos a pensar "¿y cómo vamos a lidiar con esto toquemos en vivo?, ¿cómo vamos a conseguir que suene bien en directo?" De hecho, creo que es mejor en vivo. Digo, puedes poner el CD y sentir la música llena de energía, pero creo que en directo tocamos todavía con más emoción. Puedes ver cómo cada uno de nosotros está disfrutando al tocar cada canción, y con suerte esperamos contagiar eso al público. Una cosa es cierta: nuestro sonido en vivo es más ruidoso, más punk, más escandaloso."

Cuando estás del otro lado del micrófono, cuando asistes a un concierto como público, ¿cuáles son las cosas que notas en una presentación en vivo o en una banda que te hacen pensar "¡guau, esté sí que es un buen show!"?

"Yo creo que hay ciertas bandas que tienen una gran presencia escénica y que tienen una buena dinámica interna. En un concierto, me gusta cuando los músicos están realmente metidos en lo suyo, cuando se involucran de verdad con su música con toda su fuerza, con toda su capacidad, completamente concentrados en producir algo especial. Cuando yo veo eso, me da la impresión de que la canción es de verdad importante para la banda, que significa mucho para ellos. Eso hace que el público vea canciones poderosas. A través de esa experiencia, público y artista pueden compartir la verdadera emoción de una canción. Otra cosa que también tranforma la experiencia es la forma en que se vincula el vocalista de la banda con las canciones."

El año pasado lanzaron dos álbums. ¿Este año lanzarán uno nuevo? Serían tres discos en menos de dos años.

"Bueno, de hecho vamos a entrar otra vez el estudio para grabar nuevo material, pero no sé cuándo habrá un lanzamiento. Me parece que no sacaremos un nuevo largo en un buen rato.  Vamos a tomarnos nuestro tiempo con las nuevas grabaciones. No queremos apresurarnos en presentar algo. Igual puede ser este mismo año, o hasta el próximo."

Guadalajara, México / New York, Estados Unidos; 3 de marzo de 2009
www.myspace.com/loscampesinos

Lee otros aspectos de la entrevista en la edición del 6 de marzo de 2009 en el suplemento La Buena Vida de El Informador, Diario Independiente.

26.2.09

Tan simétrico como la palabra "pop". Tan perfecto como un nombre propio.

No vi a Keane la primera vez que pasaron por Guadalajara. Ni siquiera leí las reseñas de aquella presentación, de modo que llegué al concierto de anoche completamente en blanco. Dicho esto, mi idea de un concierto de la banda de Tom Chaplin era muy diferente a lo que vi. Me imaginaba algo más relajado, "fresa", elegante y sobrio, muy pop pero sin estridencias. Sí, el concierto tuvo la mayoría de esas características, pero además fue divertido, explosivo, vibrante, ensordecedor y bullicioso. Como vocalista, Chaplin es un auténtico showman, carismático, bien plantado en el escenario. Vaya, sabe cómo echarse al público a la bolsa.
¿Los highlights de la noche? Los bien librados intentos de Chaplin de dirigirse al público en español, sus continuas alocuciones, el evidente disfrute de la banda de tocar ante los tapatíos, los clips de video y un set list pletórico de hits: Desde los coreadísimos y emotivos Somewhere only we know e Isn't any wonder? hasta favoritos indiscutibles como This is the last time, Everybody's changing, Bedshaped, Spiralling, Lovers are losing y Perfect Symmetry.
Ver a Keane en directo y en México vale cada centavo. Y recalco "en México" porque parece que la banda se divierte más tocando aquí que en cualquier otra parte. O tal vez es sólo el encanto de Tom y sus amigos el que lo hace a uno (individual y colectivamente) sentirse especial.
Una línea imaginaria me partió, y mis puntos simétricos flotaron equidistantes.

Keane. 25 de febrero de 2009. Auditorio Telmex (Guadalajara, México). 6,000 personas.

Foto: S.S. Starbird.

22.2.09

El poder felino ataca con modos nocturnos. Me pareció ver un lindo gatito.


No entiendo por qué ciertos músicos al alcanzar determinado estatus comienzan a negarse a incluir dentro de sus conciertos las canciones que los volvieron famosos, las joyas más populares y masivas de sus cancioneros. Suele pasar que el público busca a su artista favorito en directo y espera escuchar esa canción (el hit indeleble, la cápsula pop), pero simplemente no aparece.
Cat Power ofreció un show íntimo, parsimonioso, elegante y estelar en el marco de la edición 2009 del MxBeat tapatío, pero carente de hits. El set list se orientó a explotar de manera íntegra su reciente "Jukebox", dejando de lado canciones que los asistentes clamaban entre murmuros: The Greatest, Lived in Bars, Sea of Love... La falta de temas conocidos provocó cierta dispersión, pero aún así, ver a Chan Marshall en directo es toda una experiencia. La monarca del reino indie posee una gran reputación y no es gratuita: su voz raspa, cobija y embellece. Sus movimientos son una delicia. Vaya, que enamorarse de Cat Power es la cosa más fácil del mundo.
Otros actos destacados de la jornada fueron los ingleses sorpresivos de Mystery Jets en su debut mexicano, en un show de puro glitter e indie glam; el Instituto Mexicano del Sonido, grandes concentradores de público y repartidores de fiesta; y el francés Sebastien Tellier con su presentación de fibra homoerotica y viciosa.
El saldo es definitivamente a favor. El MX09 no trascenderá como el festival del año (sobretodo considerando los festivales que se nos vienen encima), pero sí como una fiesta grande, divertida, melódica y que, como siempre, esperaremos que se repita en 2010.

Mx09. 21 de febrero de 2009. Club San Ciro (Guadalajara, México). 6,000 personas.

Foto: Stefano Gionanni/Matador Records

16.2.09

Misiles directo al corazón. En las lides del alma no aplica el programa de desarme.

Los estábamos esperando no con poca anticipación. Sabíamos que sería una cosa tremenda. Éramos pocos pero emocionados hasta el tuétano. The Dears, una de las bandas punteras de la escena canadiense, hizo escala en Guadalajara en el marco de la gira promocional por el lanzamiento en México de su más reciente álbum, "Missiles".
Lo único decepcionante fue el aforo, muy inferior al que me pude haber imaginado frente a un show de esta categoría. The Dears son un auténtico manjar en directo, una banda que te deja una marca indeleble que combina la tristeza y el regocijo, la pasión y la serenidad. ¿A dónde se fue Guadalajara esa noche? ¿Qué mejor cosa había por hacer sino ver a los diirs?
El concierto inició con el vocalista Murray Lightburn sembrado entre el público. La música sonaba pero el escenario estaba vacío. Entre la gente, Murray blandía el micrófono e interpretaba Disclaimer ante los fans ávidos de llevarse la foto del recuerdo a casa.
Durante la velada se escucharon clásicos como 22: The Death of All Romance, You and I are a Gang Losers y Bandwagoneers así como el íntegro espectro sonoro de "Misseles", entre las que se destacaron Money Babies, Crisis 1 & 2, Dream Job, Demons y Meltdown in A Major. Incluso sonaron el "happy birthday" y las mañanitas en versión indie para celebrar el onomástico del sonriente guitarrista Chris McCarron. En otras circunstancias habría lloriqueado porque no tocaron Ticket to Immortality, el tema pop más épico de su cancionero, pero la verdad es que al final ni siquiera la extrañé.
Mención aparte merece la banda abridora, Technicolor Fabrics, una interesante propuesta local que estuvo mejor plantada en el escenario de lo que yo esperaba. De hecho, fueron una gran sorpresa, un muy agradable entremés.
En alrededor de 100 minutos se terminó la música pero prosiguió el encanto. Fuimos bombardeados, pero en nuestra zona de guerra la devastación fue un paraje hermoso.

The Dears. 13 de febrero de 2009. Teatro Estudio Cavaret (Guadalajara, MX). 200 personas.
Foto: Arts & Crafts México

11.2.09

Una pregunta a John Malkovich. La batalla definitiva entre "orgánico" e "inorgánico".

John Malkovich vino a Guadalajara para ver, casi por última vez en su presente temporada, la obra de teatro que dirigió primero en Francia y que decidió montar después en México con un reparto completamente mexicano: El Buen Canario, un drama de Zach Helm ambientado en Nueva York que aborda la singular relación de un escritor incipiente pero prometedor y su esposa adicta a las anfetaminas.
El actor norteamericano brindó una conferencia de prensa que lució atestada. Todos querían preguntar. Y es que era el mismísimo Malkovich frente a nosotros, el Malkovich humano que rechaza su parecido al Malkovich mítico, pero que sin embargo posee una personalidad hipnótica, una voz embriagante, una mirada que se clava en tu mirada y te responde mucho más de lo que dicen las palabras.
Una hora con los medios, decenas de periodistas y sólo pudimos hacerle una pregunta. Esto fue lo que nos dijo.

En La Sombra del Vampiro hay una escena entre su personaje y el de Catherine McCormack, una conversación en la que usted le pregunta algo como: "¿Por qué razón querrías hacer teatro si puedes salir en películas?". Entonces ella contesta: "sobre el escenario, el público me da vida... el cine solamente me la quita".
¿Estos diálogos de alguna forma reflejan su sentir o su percepción de sobre el cine y el teatro?

Bueno... Yo no pienso que el cine me haya quitado nada. He tenido experiencias entrañables, he conocido gente maravillosa, he podido estar en grandes películas. Así que de ninguna forma pienso que el cine me haya arrebatado algo, ni como actor ni como una persona común, en cuyo caso las películas son mi experiencia de vida laboral.
Ahora, las películas no son efímeras, por lo tanto no son como la vida. Ellas no me recuerdan la vida. Como el personaje de La Sombra del Vampiro dice en determinado momento: "Nadie podría decirnos "debiste haber estado ahí", porque de hecho ya lo estuvimos".
Y es así como siempre pienso al teatro. Es un organismo vivo, tan frágil como cualquier cosa viva. Y es hermoso, en parte debido precisamente a esa fragilidad. El teatro está vivo, el cine no. Y esto no pretende ser una crítica al cine, pero si proyectas una película esta noche y lo haces de nuevo mañana, seguirá siendo la misma película. Si ves una obra de teatro esta noche y vuelves a verla mañana, de ninguna manera será la misma obra. Como dije, eso me gusta porque me recuerda la vida.

Foto: JUAN CARLOS POLANCO / CORTESÍA